Los Cristianos hemos convertido el evangelio en tantas cosas… cosas 
diferentes a Cristo.  
Jesucristo es centro gravitacional que mantiene unidas todas las cosas y les da 
significado, sentido y las hace reales. Sin Él, todas las cosas pierden su valor. 
Sin Él, todas las cosas no son sino piezas sueltas flotando en el espacio.  
Es posible enfatizar una verdad espiritual, un valor, una virtud, o un don, y dejar 
fuera a Cristo... quien es la manifestación viva y encarnación de toda verdad 
espiritual, así como de todos los valores, virtudes y dones.  
Busca una verdad, un valor, una virtud o un don espiritual y habrás obtenido 
algo muerto. Busca a Cristo, abraza a Cristo, conoce a Cristo y habrás tocado a 
aquel quien es la vida. En Él reside toda la Verdad, Valores, Virtudes y Dones 
en todo su esplendor. La Belleza encuentra su significado en la belleza de 
Cristo, en quien se encuentra todo lo que nos convierte en seres dulces y 
atractivos. 
¿Qué es el Cristianismo? ¡Es Jesucristo mismo! nada más y nada menos. El 
Cristianismo no es una ideología. El Cristianismo no es una filosofía. El 
Cristianismo es “las buenas nuevas” de que esa Belleza, Verdad y Bondad se 
encuentran en una persona. La comunidad Bíblica se origina y reside en la 
conexión con esa persona. La Conversión es más que un cambio de dirección; 
es un cambio de conexión. El hecho de que Jesús usara la antigua palabra 
hebrea “shubh”, o su equivalente en Arameo para llamar al “arrepentimiento”, 
implica el no ver a Dios desde la distancia, sino entrar en una relación donde 
Dios sea el centro de mando de la conexión humana.  En este sentido, sentimos una desconexión generalizada en la iglesia de 
nuestros días. Por esa razón este manifiesto. 
Creemos que la mayor enfermedad de la iglesia hoy es DDJ: Jesus Deficit 
Disorder (Transforno por déficit de Jesús). La persona de Jesús se ha ido 
convirtiendo cada vez más en un tabú, y esta siendo reemplazada por palabras 
como “justicia”, “el reino de Dios”, “valores”, y “principios de liderazgo”. 
En estos tiempos, el testimonio que sentimos que Dios nos ha llamado a llevar 
se centra en la supremacía del Señor Jesucristo. Específicamente en... 

El centro y circunferencia de la Vida Cristiana no es otro sino la 
persona de Cristo. Todas las otras cosas incluyendo las 
relacionadas con Él o acerca de Él, son eclipsadas al contemplar su 
incomparable valor. Conocer a Cristo es Vida Eterna. Y conocerlo 
profundamente, genuinamente, y en verdad, así como el 
experimentar sus inescrutables riquezas, es la búsqueda principal 
de nuestras vidas, así como también lo fue para los primeros 
Cristianos. Dios no tiene mucho que ver con arreglar las cosas que 
han salido mal en nuestras vidas sino el encontrarnos en nuestra 
miseria y quebranto para darnos a Cristo.  





Abstracto, Carta magna para restaurar la  
supremacía de Jesucristo 
Por Leonard Sweet y Frank Viola

CUANDO TODOS LOS RECURSOS FALLAN

Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es
altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: "Has creído porque has
visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto" (Juan 20:29).

Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su
oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza
cuando todos los medios han fracasado.

Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al
término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos
no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por
el milagro pero éste no ha sucedido.

Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su
mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: "¿Dónde está tu Dios?
Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las
promesas y confió". Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: "La
oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en
él nunca más. ¡No vale la pena!" Inclusive preguntas sobre la existencia de
Dios vienen a su mente.

Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos.
Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron
tales ataques demoníacos.

Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra:
El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa
oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: "Yo estoy contigo. En este momento
no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo
era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte.
Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor".

Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los
recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su
Palabra. No hay otra esperanza en este mundo.


                                                                                   David Wilkerson.

Sabemos que  nuestro hermano David Wilkerson esta con Dios! fue de gran bendiciòn para muchos hermanos y hermanas.. pero ahora debe estar contemplando la maravillosa y eterna gloria de nuestro Señor ! :)
La vida cristiana no fue diseñada para vivirla para Dios. Por muchos años traté de vivir la vida cristiana lo mejor posible. Demás está decir que fue una montaña rusa de experiencias y emociones. Tuve muchas subidas y muchas bajadas. La característica número uno de esa vida durante todos esos años fue la incosistencia. De hecho, lo único consistente fue la incosistencia. Amaba a Dios, pero trataba de “agradarlo” y “hacer su voluntad” lo mejor posible usando las “herramientas” que me dieron en la iglesia y los libros que leía. Bien intencionado, pero sin resultados permanentes.
¿Por qué estoy escribiendo sobre esto? Porque a mi alrededor veo gente que ama a Dios con todo su corazón, pero están tratando de vivir la vida maravillosa de Dios con sus propias fuerzas. Tal y como yo la viví por muchos años. Me entristece ver que sus vidas son experiencias de altas y bajas. Claro, que en la vida hay momentos de alegría y tristeza. Cuando hablo de altas y bajas no hablo de momentos alegres y tristes, hablo de consistencia en la relación e intimidad con Dios y los demás. Es por eso que comparto este escrito usando más adelante las palabras de otro.
Quiero dejar meridianamente claro que la vida cristiana no se puede vivir con nuestras fuerzas e intenciones. No es que es difícil vivirla, ES IMPOSIBLE. Mientras no se entienda esta realidad, se seguirá viviendo “arriba y abajo” en el caminar cristiano.
Quiero compartir un extracto del libro, “El Secreto de la Vida Cristiana“, escrito por Gene Edwards. Espero que sea de edificación y revelación a todo el que lo lea. Creo que en la forma que él lo dice está muy claro. A continuación el extracto del libro:
“Al principio los doce fueron atraídos por los milagros de Jesucristo; y sí que hubo muchos milagros. Es exactamente aquí donde muchos se detienen, viendo… las señales y maravillas… el poder de Dios. ¿Es aquí donde usted se halla? Poco a poco los doce quedaron más atraídos por sus enseñanzas, porque sus enseñanzas eran pasmosas. Asimismo, son muchos los que se detienen aquí, únicamente aprendiendo su doctrina. ¿Es en la doctrina y en la enseñanza donde usted se encuentra?
Estimado lector, si usted está enamorado del poder y de la enseñanza, es casi seguro que no va a conocer al Señor íntimamente, ni verá nunca claramente el propósito de El.
Pero, gradualmente, los seguidores de Jesús descubrieron el punto principal: quién era El… que ¡había alguien que vivía dentro de El! Comenzaron a observar el aspecto íntimo de Jesús. El ‘dentro’. Entonces empezaron a descubrir que dentrode esa persona había también una ‘forma de vivir’.
Por último, los doce hombres empezaron a darse cuenta de cuán diferente era El en realidad. El era biológicamente diferente. La razón de los milagros, las enseñanzas que impartía a sus seguidores, así como las respuestas que daba a sus enemigos, tenían todos una explicación biológica. La explicación de esta increíble criatura residía dentro de El. Empezaron a verlo en un nuevo plano… su constitución biológica. A diferencia de ellos, ¡Dios vivía dentro de El! El ‘secreto’ de Jesucristo residía dentro de El.
Entonces les amaneció. El poder, las enseñanzas, y todas las cosas externas quedaron amortiguadas. Los doce comenzaron a ver que dentro de ese Jesús ocurría algo que tenía que ver con su Padre. Ya hacia el final, cayeron en la cuenta de que esa Persona anónima que obraba dentro de su Señor, ¡era aquello que en realidad los había atraído todo el tiempo!
Al dirigir la atención de los doce a su Padre, Jesucristo vino a tener éxito en su llamado y en su misión: ¡glorificó a su Padre entre los hombres!
Más adelante, cuando Mateo escribió acerca del Señor con quien había vivido, anotó esas actividades internas. Marcos (y Pedro) hicieron lo mismo. Luego, años más tarde, cuando Lucas entrevistó a muchos de los que habían conocido bien a Jesús, se llegó a ver todavía más claramente enfocada la comunión íntima que Jesús había tenido con su Padre.
Pero, al parecer, a uno de sus seguidores se le había dado conocer, más que a ninguna otra persona, cómo Jesucristo vivía la vida cristiana. Ese hombre era el apóstol Juan. A este discípulo le había llamado mucho la atención esa relación que había entre el Padre y el Hijo. Esa comunión íntima que tenía lugar en el interior de Jesucristo lo había cautivado. Juan vino a comprender que Jesucristo recibía de su Padre toda su vida y su ‘experiencia’. ¡Quedó tan prendado de este maravilloso hecho, que escribió un libro entero acerca del mismo!
¿Qué fue lo que Juan vio? ¿Qué fue aquello que todos ellos, los doce vieron?
  • El Padre mora en mí y yo en El.
  • Yo percibo cosas que son de lo alto. Yo oigo que el Padre me habla. Conozco a los que mi Padre escogió para que crean. He visto el otro ámbito abierto. Mi Padre está conmigo,
  • Yo nunca estoy solo.
  • Mi Padre da constantemente testimonio de mí.
  • Mi Padre me envió aquí, desde dentro del otro ámbito.
  • Mi Padre está en mí y El hace la obra.
  • Yo conozco al Padre. Yo y el Padre uno somos. Yo veo a Dios.
  • Yo vivo por el Padre. Tengo vida en mí mismo por causa de El.
  • Sin el Padre, nada puedo hacer.
Aquello que es del Padre irradia desde dentro de El al Hijo y se torna en la experiencia del Hijo, Yo y mi Padre somos tan uno, que cuando ustedes me ven, ¡ven a mi Padre!
Estos elementos se combinaron y vinieron a ser, para los discípulos, la atracción principal de su Señor. ¿No debe esto ser también la atracción número uno que veamos en Jesucristo? Más allá de toda escatología, doctrina, poder, evangelismo, servicio, milagros, más allá de todo… finalmente somos traídos aquí… esto es, sisomos buscadores… si seguimos siendo pesquisadores que vamos en pos de El. (Ahora, si usted busca las cosas externas que El ofreció, eso es otro asunto.)
Si usted toma todo lo que Jesucristo dijo con respecto a su relación con el Padre y lo pone todo junto, empezará a ver cómo el Señor le revela la comunión constante que tiene lugar en la Deidad. Asimismo el Señor le dejará ver lo que El experimentaba a diario, dentro de sí mismo en forma corporal y visible, en Galilea. Fue esto lo que los discípulos empezaron a comprender. Se dieron cuenta de que en realidad se encontraban a diario en presencia de esa increíble comunión que tiene lugar de continuo en la Deidad. Estimado lector, únase a ellos en esta comprensión.”
“Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice…”
Juan 4:10
Una de las cosas que más produce preocupación y tensión en las personas es el no conocer que pasará el día de mañana. Cuando una persona se enferma y no sabe que tiene, los niveles de tensión son altos mientras se desconoce la enfermedad porque no se sabe cómo tratar la misma. Esto nos dice que el desconocimiento produce desconfianza. Lo contrario es cierto también.
El conocer produce confianza y tranquilidad. Cuando conocemos a Dios en forma personal e íntima, el confiar es un producto directo de esa relación. En muchas ocasiones las personas animan o estimulan a otr@s a confiar en Dios en momentos difíciles sin saber que el confiar no viene por un evento o experiencia momentánea.
Las intenciones de las personas que dicen “confía” son buenas, pero eso no basta para enfrentar las situaciones de la vida. Cuando Dios dice, “Confía en mí” está invitando a conocerle. A medida que le conocemos, confiamos.
Jesús le dijo a la mujer samaritana, “Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice…” con el propósito de que ella se motivara a conocerlo. El “don de Dios” y “el que te dice” se refieren ambos a la persona de Jesús. Jesús no está hablando de cosas que Dios da, está hablando de Él mismo. Muchas personas conocen lo que Dios da o lo que Dios hace o puede hacer, pero la confianza viene por conocer a la persona, no por conocer de lo que la persona es capaz.
El pueblo de Israel conoció de lo que Dios era capaz cuando salieron de Egipto y cruzaron el Mar Rojo. Sin embargo, no le conocían a Él como persona. Realmente le tenían miedo.
El conocer a Dios toma tiempo. Mientras más tiempo tengamos en comunión con Él, mejor será la confianza en Él. La comunión no se limita a estar encerrado en un cuarto de rodillas orando o leyendo la biblia. La comunión se logra en el día a día teniendo conciencia de Su persona en nosotros. Cuando una persona conoce no necesita de alguien que le diga “confía”.
Hoy es un día estupendo para conocerlo en cada aspecto de nuestras vidas. Conocerlo es una aventura maravillosa en el diario vivir. Vendrán momentos de tristeza, desesperación, preocupación, soledad, pero en todos ellos podemos conocerle. La confianza crecerá porque sabemos que aun en lo momentos de dolor podemos conocerle tal y cómo Él es.
Muchos piensan en sus futuros y qué pasará con sus vidas el día de mañana. La preocupación está latente en estas interrogantes. Sin embargo, Dios nos invita a conocerle hoy y no pensar en el mañana porque a medida que pensemos en mañana, no podremos disfrutar el hoy en Dios.
Yo me he dado cuenta que mientras más se conozca a Dios hoy, menos pensaremos en qué ocurrirá mañana. De esta manera, nuestra confianza crecerá y el conocerle será nuestra prioridad hoy. ¡Amén!

Parábolas

Mateo 13  
1  Y aquel día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.
2  Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.
3  Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.
4  Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.
5  Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:
6  Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.
7  Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
8  Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
9  Quien tiene oídos para oir, oiga.
10  Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11  Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.
12  Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13  Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
14  De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no miraréis.
15  Porque el corazón de este pueblo está engrosado, Y de los oídos oyen pesadamente, Y de sus ojos guiñan: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los oídos, Y del corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
16  Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
17  Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.
18  Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:
19  Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.
20  Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.
21  Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.
22  Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.
23  Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
24  Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
25  Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.
26  Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.
27  Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?
28  Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?
29  Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.
30  Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
31  Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:
32  El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
33  Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.
34  Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:
35  Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; Rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.
36  Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
37  Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
38  Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
39  Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40  De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.
41  Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,
42  Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
43  Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.
44  Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45  También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;
46  Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
47  Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:
48  La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.
49  Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,
50  Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
51  Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.
52  Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
53  Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.
54  Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
55  ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
56  ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
57  Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
58  Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

Seamos imitadores de Cristo.

 
1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” Filipenses 3:17Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.”
Toda persona tiene un líder en su vida, al menos eso han declarado muchos escritores y psicólogos diciendo que cada persona es formada de acuerdo al modelo de alguien a quien imita. Generalmente los modelos son los padres y especialmente el papá a quien sus hijos aman y respetan y quieren ser como él. La excepción está en aquellos padres que no aman a sus hijos y que lejos de ser sus líderes son sus enemigos. Un niño normal con un padre normal, tiende a imitarlo en todo, generalmente a eso se le llama herencia. Es muy común que los hijos  imiten a sus padres en todo, hasta en sus gestos, su tono de voz, sus modas, sus costumbres y hasta en sus comidas favoritas.
Cuando Pablo dice que seamos sus imitadores como él lo es de Cristo, se refiere a eso que les he dicho, lo que Pablo busca es que los cristianos nos asemejemos a Cristo, que tengamos en otras palabras el mismo espíritu de Cristo.
Hay un objetivo muy importante si nos asemejamos a Cristo, Jesús orando al Padre le dice: Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos.”  Juan 17:22“La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” Y Pablo lo expresa en una forma mas definitiva cuando dice: Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” La idea de Jesús es que siendo sus imitadores nos asemejemos a el para que nuestro Padre Celestial nos vea como ve a Jesús su Hijo.
Del mismo modo que un hijo imita a su padre y que hasta habla como él y hasta come como él, así nosotros debemos vivir una vida en semejanza del Hijo de Dios

Dios no quiere religiosos, ni devotos, ni sacrificios, Dios quiere hijos hechos a semejanza de Dios, a imitadores de Cristo quien es el único y verdadero Hijo de Dios. Marcos 12:32-34  “Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.” Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”  Mateo 12:7 “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; “  Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Salmo 139 =)

        Oh Jehová, tú me has examinado y conocido 
      Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
      Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
     Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
     Detrás y delante me guarneciste, Y sobre mí pusiste tu mano.
     Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.
    ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?           
     Si subiere á los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
     Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,
     Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. 
     Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante á mí.
     Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la  luz.
     Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre.  
     Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
     No fué encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fuí formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra.
     Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
     Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
     Si los cuento, multiplícanse más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
     De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
     Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre
    ¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
     Aborrézcolos con perfecto odio; Téngolos por enemigos.
     Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:
      Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.